Misión Veterinaria en País Basari

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Misión Veterinaria en País Basari

Misión Veterinaria al país Bassari en Senegal
La O. N. G. YAAKAR África, en colaboración con el Colegio de Veterinarios de Málaga y diversas
empresas del sector farmacéutico veterinario, ha realizado durante el mes de julio la segunda misión veterinaria a País Bassari, una de las zonas más deprimidas y pobres del sur de Senegal.
La primera misión tuvo su origen en la llamada desesperada de los pobladores de esta zona que, a través de la citada ONG trabaja en proyectos agrícolas sostenibles, construyendo pozos y huertas trabajadas
por las mujeres de cada pueblo, con el fin de paliar la desnutrición y alta mortalidad infantil de la zona.
Tras la puesta en marcha y buen funcionamiento de las huertas, la creación de granjas para la producción de proteína animal fue el siguiente objetivo, si bien, hasta la fecha, habían fracasado en todos
sus intentos debido a la alta mortalidad de los caprinos adquiridos y dada la baja rentabilidad de la producción avícola.
Es en este momento cuando Antonio Moreno director del Hospital Veterinario Alhaurin el Grande Málaga, toma
contacto con Yakaar África, y se pone en marcha la misión, desarrollada en septiembre de 2012.
En aquella primera ocasión, se analizaron las condiciones ambientales de la granja y se realizó el diseño de la misma, en esta segunda misión se ha dotado y adecuado granja avícola, suministrando de animales y formando a las mujeres en el cuidado y crianza de los pollos y gallinas, toda vez que la filosofía del proyecto ha sido desde el inicio el darles los instrumentos necesarios para la gestión de los recursos que, con su propio esfuerzo, vayan obteniendo.
Se detectó una alta mortalidad de caprinos, ovinos y bovinos, que es la base de la alimentación en esta región
de Senegal para lo cual se realizaron necropsias de animales muertos, se tomaron muestras de animales enfermos y restos de ciertos arbustos y pastos que según los pastores Bedick eran tóxicos para los animales.
Se registraron todos los animales y se procedió a la desparasitación sistémica con Ivermectina y profilaxis de parasitos hemáticos con Imidocard. Las muestras fueron enviadas a Histolab Veterinaria (Málaga) y al departamento de Anatomía Patológica de la Facultad Veterinaria de Córdoba donde se identificaron como agentes patógenos bacterias del género Pasterella ssp. Clostridium ssp además de parásitos hemáticos del género Babesia y Anaplasma ssp.
En esta segunda misión se ha vacunado y protegido contra las enfermedades que fueron diagnosticadas
en la primera misión. También se ha provisto de vacunas, antiparasitarios y antibióticos, al representante de ganadería de la zona para que pueda continuar con el programa de vacunación y de saneamiento
ganadero que se inició. Llegado este momento queremos agradecer la colaboración desinteresada de compañías farmacéuticas y laboratorios, ya que sin su ayuda no hubiéramos podido llevar a cabo
esta misión.(Vetplus,MSD,Esteve,Farbiol,Distrivet,Farmavet y Mvet).
El modo de vida de País Bassari se caracteriza por la mezcolanza de tradiciones y rituales que aún siguen
latentes en esta remota zona del país. Solo allí podemos aún encontrar a los últimos pastores Bedick, tribu que, resistiéndose a la incursión de la religión musulmana, viven refugiados en Iwol, un poblado en lo alto de la montaña, donde buscaban protegerse de las tribus enemigas e incluso de las incursiones negreras, que hasta hace apenas un siglo seguían comerciando con esclavos de todo el África Occidental, embarcándolos
en condiciones infrahumanas destino a Estados Unidos, Brasil e incluso Europa; prueba de ello es la existencia,
afortunadamente como museos hoy día, de casas de esclavos donde se revive el horror de aquella época.
Todavía en la actualidad, las mujeres del poblado de Iwol van ataviadas con multitud de abalorios insertados en nariz, orejas y ropas de vivos colores típicas de su tribu. Su religión es animista y el Marabou, guía espiritual y curandero, a través de un fetiche, que es una figura toscamente labrada en barro, y debajo
de su árbol sagrado, el baobab, ponen en contacto a su tribu con los dioses, a los que piden la curación un niño, así como que les otorguen riquezas, o pidiéndole que el espíritu del valiente guerrero que acaba de fallecer, se dirija directamente al lugar donde habitan los dioses.
El baobab o Adansonia Digitata también llamada el árbol del pan de mono es uno de los árboles más curiosos del planeta, que no destaca por la belleza de su follaje ni por la vistosidad y aroma de sus flores y frutos; más bien, carece de todo esto, y ahí radica su encanto. Con un aspecto casi prehistórico, puede alcanzar una altura de algo más de treinta metros y una anchura que llega a los doce metros de diámetro. Lo cierto es que a su lado, cualquiera se siente pequeño. Además, la extraordinaria longevidad de estos árboles es una de sus notas características: pueden alcanzar hasta los 3.000 años de vida, haciendo de esta región africana una de las zonas más bellas y ricas del continente africano, zona de sabana y frondosa selva, santuario de las últimas
colonias chimpancés que habitan en completa libertad en esta zona.
Quizás el más bello territorio pero también el más pobre, donde la mortalidad infantil por desnutrición y enfermedades infecciosas alcanzan cifras inimaginables en este “primer mundo”. Hablamos de poblados
donde la ignorancia, la pobreza, y su propia desesperación hacen que se practique hechizos y ciertos rituales en los que, entre otras sustancias, se utiliza la sangre y los miembros de individuos albinos. Afortunadamente esta práctica es cada vez menos practicada en Senegal aunque todavía sigue muy presente en ciertos países
africanos como Tanzania, Somalia o Malí.
El albinismo es una condición genética en la que hay una ausencia congénita de pigmentación, falta melanina en piel, ojos y pelo en los seres humanos y en otros animales, causado por una mutación en los genes. Es hereditario y aparece con la combinación de los dos padres portadores del gen recesivo. En Europa, la casuística de esta anomalía genética es de 1 por 17.000 mientras que en África, debido a consanguinidad y endogamia alcanza el 1 por 1000.
Hemos tenido la ocasión de visitar un poblado, donde viven dos niños afectados por albinismo, Falú y Ndiye,
de 6 y 8 años de edad, para los que la vida se hace, increíblemente, más dura pues al rechazo social que provoca su diferencia, se añade el cáncer de piel, el déficit en la visión y los severos problemas auditivos, así como la desnutrición y la malaria. Desgraciadamente, su futuro no es halagüeño, sus espectativas de vida no
pasen de los diecinueve años.

Al margen de la experiencia personal que supone adentrarse en un país de la belleza inimaginable de Senegal, desde el punto de vista profesional, afrontar esta misión, en un lugar donde la pobreza y la miseria son tan grandes, donde la posibilidad de sobrevivir a esta situación es tan escasa, ha supuesto aprender a convivir con la paradoja diaria que supone ver la muerte de animales y personas al tiempo que el milagro del ciclo de la vida africana, cada amanecer, te da una nueva oportunidad de ser útil y de entregar parte de tu profesión a
los mas necesitados; en definitiva, te enseña a ser VETERINARIO.

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